Entrevista a Javier González Pesce, sobre exposición “Afecto Extraterrestre” en Galería D21
Javier González Pesce, nacido en Santiago en 1984 , trabaja desde una práctica que articula escultura, instalación, video, objetos y sonido. Desde el año 2011 codirige el espacio independiente Local Arte Contemporáneo en Santiago de Chile.
Ha expuesto en espacios internacionales y nacionales como The Darling Foundry (Canadá), Points Center for Contemporary Art (China), el Museo de Arte de Sion (Suiza) y la Galería Gabriela Mistral, entre otros. Recibió el Premio Juan Downey de Artes Mediales en 2019 con su obra interactiva y flotante Rostro Humano. Su trabajo ha articulado objetos, sonido, video, instalación y sistemas de movimiento.

Tarmi: Cuéntanos sobre la muestra, ¿de qué trata tu investigación? ¿En qué te inspiraste?
Javier: Bueno, esta exposición está muy vinculada a una investigación un poco que yo he estado haciendo, que es una cosa que proviene de la escultura básicamente, que es cómo se comporta la materia en el espacio que está más allá de la Tierra. Y, en el fondo, más allá de la Tierra, existen los meteoritos, que son distintos a las piedras de la Tierra, pero no porque sean distintos en sí, sino que porque están habitando espacios que fenomenológicamente son distintos.
Entonces, son exactamente iguales, si una piedra de la Tierra la pones en el espacio, se comporta como un meteorito; y si un meteorito lo pones en la Tierra, se comporta como una piedra. Entonces esa era mi pregunta: ¿qué es lo que hace que las cosas afuera de la Tierra, o los materiales que son propios de la escultura, como los minerales y las piedras, qué pasa si se desplazan más allá de los límites fenomenológicos de la Tierra? ¿Qué es lo que hacen y por qué hacen? ¿Qué harían esas cosas?
Tarmi: ¿Y en cuanto al título? ¿Por qué Afectos extraterrestres?
Javier: Principalmente porque me di cuenta de que afuera de la Tierra todo se está tocando. Bueno, en la Tierra también, en realidad. Todo se está tocando, pero de alguna manera eso que nosotros entendemos como espacio, que es un ambiente tremendamente dócil que uno puede atravesar, moverse a través. Lo que compone ese espacio afuera de la Tierra está mucho más lleno de fenómenos, energía y materia que afectan de manera más drástica a los cuerpos.
Entonces, el contacto de los cuerpos voluminosos en el espacio o en el espacio extraterrestre es mucho más drástico. De hecho, un meteorito se mueve porque el espacio lo está arrastrando, y una galaxia se mueve también porque el espacio la está arrastrando. Entonces, tal vez esta misma pieza tenga que ver con eso, el instalarle estos pelos, que de alguna manera sería incluír un rasgo de los cuerpos mamíferos, digamos, a esto que podría ser una especie de meteorito o qué sé yo, una cosa ingrávida que va circulando por el espacio, pero que te permite dar cuenta de este asunto con un dispositivo que te permite ver el contacto de una cosa con la otra. Que es una cosa que en el espacio está pasando todo el tiempo. Hay energía, hay cosas que están tironeando los volúmenes y las masas en direcciones distintas y por eso se está moviendo.
Entonces, esa cosa como de la caricia que el espacio le hace a las cosas me parecía una cosa como afectiva, ¿cachái? En el espacio exterior las cosas se están acariciando de maneras tan radicales que esas caricias llegan a mover las cosas. A hacer que se desplacen.
Materia y contacto.

Tarmi: Y bueno, en relación a lo que dijiste de los pelos, también había pensado que la mayoría de estas obras tiene características humanas, como por ejemplo la piedra que funciona como un amuleto, este meteorito que te habla, las piedras con pelo ¿no? ¿por qué estos extraterrestres en tu imaginario están humanizados?
Javier: Hay cosas que yo creo que tengo una tendencia a hacer sin sobrepensar.
Tiendo a hacer que las cosas se vuelvan personajes cuando hago un trabajo. Yo me pienso a mi mismo como escultor, y la escultura tiende a ser pariente de las piedras o del fierro o de estas cosas inertes. Yo siempre he tendido a sentir que las esculturas que yo hago son más bien parientes de los seres. No se comportan tanto así como se comportan las piedras y se comportan un poco más como se comportan los animales, en ese sentido, porque se mueven.
Existe esta obsesión por entender qué parientes lejanos tienen las piedras que a lo mejor se comportan un poco más como los animales y un poco menos como las piedras que no se mueven, no sé. Y ahí yo creo haber entendido que incluso una piedra en la Tierra no es que esté quieta o no es que su deseo o su disposición sea la quietud. Una piedra en la Tierra igual está empujando hacia abajo, está tratando de llegar al centro de la Tierra. No va a llegar porque el suelo le hace una resistencia súper grande, pero su deseo principal, y por qué no se mueve, o al menos no parece estar moviéndose, es porque está poniendo toda su energía en un movimiento, en un desplazamiento que es hacia abajo, como muy obstinado.
Pero algunas piedras incluso llegan a horadar el suelo que tienen por debajo como enterrándose. Lo que quiere decir que igual están avanzando hacia abajo.
En ese sentido, creo que todas las piedras son como seres o al menos tienen un deseo muy oculto y muy silencioso, pero del que yo estoy muy consciente. Por eso a lo mejor me parece que las piedras también son un poco personajes.
Tarmi: Me encantó. ¿En relación a la maquinaria, esto de que nosotros podamos ver los sistemas que hacen que las cosas se muevan…Cuéntanos de dónde salieron estas máquinas, si las construiste, trabajaste con alguien y por qué se ven?
Javier: Sí, o sea, uso mecanismos porque en el fondo es lo que me permite mover la materia mover cosas. A veces como que siento que me llevo mejor con ellos, ya lo tengo súper asumido y me encanta la visualidad de las máquinas. Pero claro, en mi mente… A mí me gustaría eh… poder hacer una exposición en una sala sin gravedad, ¿cachái? Y que las cosas se movieran simplemente porque tienen cuerpo.
Solo porque tienen masa y materia. Me gustaría que hubiera un espacio con un ambiente que influencie esta materia a hacer cosas anómalas para nosotros, digamos, pero que son cosas súper normales si uno las piensa fuera de los límites de la Tierra.
Entonces sí, esa es como mi… como mi… no te diría mi obsesión, no estoy tan loco como para que sea mi obsesión, pero sí una de las frustraciones que yo he asumido como uno de los rasgos de mi trabajo, que es el deseo de trabajar en ambientes que hacen que la materia se comporte de manera distinta. Y es por eso a lo mejor, por ejemplo, que ahora en Local agregamos agua. Como que el agua un poco amortigua el efecto de la gravedad, y sostiene un poco las cosas, o al menos eso intenta, hace que la gravedad no opere de manera tan radical, Entonces, en este caso, yo siento que esta exposición es como una especie de varias situaciones que son modelos de cómo podría funcionar la materia fuera del espacio. Cómo se desplaza la materia sobre el espacio, que en el fondo no es que se desplacen y se muevan por sí solas, sino que se mueve en la medida en que se mueve el espacio mismo. Como que se escapan.
En realidad las cosas se arrastran en la medida que el espacio se transforma, crece, se expande o se desplaza. Entonces, las máquinas me permiten ilustrar eso, me permiten animar estos modelos. Y en el fondo asumir que claro, no puedo manipular el espacio mismo para que el espacio haga que la materia se mueva, sino que necesito apoyarme en una máquina para que ahí ilustre o produzca el movimiento que yo necesito producir.

Tarmi: Con eso finalizamos mis preguntas, ¿hay algo más que quieras decir que sientes que no abordaste y es importante para ti?
Javier: Esto no es importante para mí en realidad, pero a propósito de eso que me decías de la inteligencia artificial, yo tengo la sensación, o sea, estoy seguro de que todo lo que existe en el mundo son las cosas que siempre han habido en el mundo, solamente que las modificamos. Entonces, un computador en realidad es minerales, es plástico que viene de los fósiles… Son cosas que ya estaban acá y que el hombre las sabe cómo manipular. A veces la humanidad manipula cosas para generar esculturas y otras veces para generar dispositivos técnicos y tecnológicos. Y en el fondo hemos adiestrado o hemos negociado con la materia.
Hoy en día hemos logrado manipular la materia hasta el nivel de producir fenómenos que son casi inmateriales, porque están alojados en dispositivos materiales, pero su fenomenología es muy temporal. Por ejemplo la IA no nos importa dónde está alojada ni cuál es el espacio físico donde estas cuestiones están pasando, pero me importa el fenómeno que se produce.
Entonces, como me me importa la materia y qué cosas raras puede hacer la materia, nunca me he metido por la vía de la IA y no creo que lo haga porque quizás sí está dentro de mis intereses sensibles, pero creo que es otra manifestación más de la materia bajo un estado de negociación o de manipulación de la humanidad. Y hoy día la humanidad ha logrado hacer que la materia haga cosas absolutamente retorcidas y raras, y yo creo que eso no va a parar más, Hasta que esto se apague y nosotros desaparezcamos.
Pero eso, entonces en ese sentido, claro, esa es la la posibilidad más fenomenológica de la materia terrestre de convertirse en tecnología, de convertirse en gestos tecnológicos. Y acá estoy tratando de entender la materia y otros gestos que la materia pueda hacer, que son gestos que están alojados más allá de del planeta.
Pero eso, de eso… de eso creo que se trata.
Entrevista por Tarmi Unghiatti Santiago de Chile, 15 de octubre de 2026